Se debe remarcar la gran importancia de las instituciones, y cómo los tres indicadores económicos a largo plazo, nos pueden servir para analizar la sociedad: la población, el PIB, y el IDH. En el siglo XVI surgieron productos nuevos, la ciencia, las medicinas, la mejora en alimentación y hubo una reducción en las guerras, que hicieron que se redujese la mortalidad.
Más tarde, a partir del siglo XIX apareció la tecnología y el hierro para hacer materiales, y esto causó que se explotasen muchos recursos y que aumentase la población. La concentración de población joven también cobra importancia y el analfabetismo nos puede dar datos fiables sobre la sociedad, aunque en los siglos XIII y XIV aparece la imprenta. Respecto al IDH, combina tres tipos de indicadores relativos: ingresos, salud, y educación, y a diferencia del PIB, introduce el nivel de vida.
Por otro lado, los factores influyentes en la distribución mundial de riqueza son: la situación geográfica y acumulación previa, la dotación de recursos naturales, las instituciones, el capital humano y la tecnología; que hacen que las desigualdades a todos los niveles sean más o menos notorias.
- Así pues, las desigualdades internas, externas y globales que también existen hoy en día, podemos analizarlas desde un principio gracias a los indicadores económicos y poder ver el curso de las variaciones que ha experimentado la población.
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