sábado, 7 de marzo de 2009

El PIB per cápita y los grandes contrastes.

La característica más destacada de la evolución económica del mundo en los dos últimos siglos ha sido el crecimiento económico sostenido (aumenta la producción por habitante y la total): se transforman completamente las condiciones de vida de la humanidad entera. Sin embargo, este aumento del PIB per cápita y la industrialización han incrementado aún más la distancia entre los países ricos y los pobres. Los países con niveles más bajos de producto por habitante concentran la mayor parte de la población del planeta; además, el ciclo demográfico moderno y la transición demográfica en que se hallan muchos países del Tercer Mundo lleva a esa población a buscar una salida en la emigración:

En la evolución de este crecimiento debemos considerar dos elementos básicos: las instituciones y el cambio técnico.
Debemos distinguir entre el conocimiento científico (invento) y su aplicación tecnológica a la producción (innovación). Para que un invento se convierta en innovación es necesaria la decisión del empresario.
Otra consideración a tener en cuenta referente a los cambios experimentados es que el nuevo marco que configura el capitalismo moderno comporta un nuevo cambio en la estructura social: aparece la figura del capitalista y el asalariado (que busca defender sus derechos a través de un sindicato). La emigración del campo a la ciudad es una solución a la demanda de trabajadores en las ciudades y a la pobreza en otras zonas. Pero esto comporta un paso de la seguridad del campo (tener acceso directo a la tierra) a la inseguridad de la ciudad (depender solamente de las capacidades propias). Asimismo, el trabajo pasa a ser menos especializado con el factory system y el obrero se tiene que adaptar al ritmo de la máquina.

Alemania fue el primer país (1880) que implantó un sistema de seguridad social que incluía el seguro de enfermedad y de accidentes y la jubilación. De esta manera, el obrero se ve más protegido en un sistema capitalista en el que no tiene la misma participación en el beneficio que el empresario que, a su vez, se ve inmerso en grandes inversiones canalizadas a través de las sociedades anónimas.

  • Aún en la actualidad, los conocimientos, las innovaciones, la expansión de las empresas, dependen del empresario (emprendedor) y las instituciones (marco social-jurídico y político) juegan un papel importante en el desarrollo de dichas actividades económicas. No es de extrañar, por tanto, que muchos grupos intenten influir en los políticos para que se defiendan sus intereses, siendo los campesinos y trabajadores los que tienen menor capacidad de presión política.

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